Apabullante el concierto que The Mars Volta dio en la sala Riviera en Madrid el viernes pasado. No tengo palabras para describir la experiencia que supone ver a estas bestias sobre el escenario. Una banda perfectamente conjuntada, con muchísima técnica y muchísima práctica detrás, de hecho creo que algunos de los despidos a lo largo de la historia de la banda era por "falta de compromiso", y es que las dos cabezas visibles del grupo, el guitarrista Omar Rodríguez López, y el cantante Cedric Bixler Zavala, imponen un ritmo y unos horarios de ensayo bastante draconianos. Claro, luego eso se nota en el delirio que liberan al tocar en vivo. Una banda con ocho componentes: cantante, guitarrista, batería (vaya bestia, por cierto), teclista y efectos de sonido, otro guitarrista, bajista, percusionista, y un último componente que tanto toca el saxofón como el clarinete como las maracas como más percusión. Repito, todos ellos perfectamente cohesionados haciendo un sonido que he descrito más o menos como una mezcla entre un rock progresivo experimental, con influencias latinas a lo Santana de la primera época, toques de free jazz, algún toque hardcore punkarra reminiscencia de su anterior grupo At The Drive-In, pasajes ambientales marcianos, todo ello agitado con sus buenas dosis de drogas alucinógenas y servido bastante acelerado. Y quizá aún esté muy lejos de poder explicar bien qué es el sonido Mars Volta, pues realmente es algo único y que está al alcance de muy pocas bandas.
También es cierto que la densidad de su propuesta puede aburrir fácilmente, y conducir al odio con facilidad. La verdad que a veces su tendencia a meter ruidos, distorsiones y pasajes ambientales en sus discos resulta algo incomprensible, y los hace innecesariamente densos en ocasiones. De hecho, con cuatro discos ya en el mercado, más un ep, no han vuelto a superar el nivel de los dos primeros: De-loused in the comatorium y Frances the mute. Lo que pasa que en directo sí que lo consiguen, y sus últimas composiciones suenan arrolladoras. Además de que hacen conciertos a la vieja usanza, como en los setenta, casi tres horas ininterrumpidas dándolo todo ante una audiencia entregada. Del concierto en sí tampoco puedo decir mucho más, no sabría bien que decir, salvo que si vuelven por aquí, no me los pierdo. Así que cuelgo unos cuantos videos suyos que he encontrado por youtube.
The widow - bellísima canción del Frances the mute
Roulette dares - una muestra de lo que daban en directo hace ya unos años.
This aparatus must be unearthed - delirio en vivo
Drunkship of lanterns - de una actuación antigua, pero una de las mejores canciones del De-loused in the comatorium, y uno de los climax en el pasado concierto
Goliath - del último disco, The bedlam in Goliath, en directo para la mtv, en dos partes
Wax simulacra - también del último disco, en el mismo directo
Y todo esto, ni siquiera la escucha de los discos, puede explicar lo que se siente al verlos en directo. Algo histórico, especial, la sensación de no estar ante un simple concierto de rock sino ante algo más, un acontecimiento proporcionado por una banda única que dejará un recuerdo imborrable.